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Epidauro-Micenas-Nauplio

De los muchos lugares que pueden visitarse en la Península del Peloponeso, estos tres se encuentran a una corta distancia de Atenas y pueden ser visitados en un mismo día.

Epidauro era una pequeña ciudad-estado de la Argólida, Península al noroeste del Peloponeso, conocida funtadmentalmente por su santuario de Asklepios y por su teatro, aún en uso hoy en día. Concebido por Policleto el Joven en el siglo IV a.C. para 14.000 espectadores, acogía cada cuatro años las celebraciones de las Asclepeia, concurson en honor del dios de la medicina, Asklepios. Su acústica es excepcional, permitiendo a los espectadores de las últimas filas escuchar y distinguir a los actores hablando en voz baja.

Micenas fue uno de los mayores centros de la civilización griega en el segundo milenio a.C., en torno a los años 1600-1100 a.C. Fue tan importante, que se denomina "micénico" a este periodo de tiempo.
El yacimiento actual, una ciudad-fortaleza rodeada de grandes murallas, es el más importante de la zona, en la que destacan otros como los de Tirinto, Pilos, Yolcos,... Destaca la ciudad alta, Acrópolis, amurallada con bloques ciclópeos, encierra los palacios de la corte aquea y los primeros enterramientos. Pero posteriormente, las tumbas empezaros a construirse en las laderas cercanas, en forma circular (tholos), entre las que merece ser visitada la llamada el Tesoro de Atreo, descubierta por Schliemann a finales del siglo XIX (pero saqueada muchos siglos atrás).
De los restos del yacimiento actual, destaca sobre los demás, la Puerta de los Leones, la entrada monumental a la ciudad amurallada.
Durante el periodo oscuro (siglo VIII a.C.), las leyendas de Homero preservaron la memoria de esta civilización, siendo Agamenón, rey de Micenas, el líder de los griegos en la Guerra de Troya.

Nauplio es la capital de la región de la Argólida, con unos 20.000 habitantes, siendo un puerto importante. Su nombre deriva del hijo de Poseidón y Amimone, llamado Nauplio.
La ciudad paso por las manos de diferentes ciudades-estado griegas, después por los romanos, los bizantinos, los venecianos (siglo XIV) y los otomanos, hasta que en el siglo XVIII formó parte de Turquía. Fué liberada por los griegos durante la guerra de independencia, a mediados del siglo XIX, siendo residencia del Congreso y del Gobierno de Grecia hasta 1834.
De su pasado se conservan vestigios de todas sus épocas: antigüedad greco-romana, Bizancio, y sobre todo, las construcciones defensivas de los siglos XVII-XIX, realizadas por los venecianos y los turcos, como consecuencia de las guerras producidas en esa zona.
Merece la pena visitar tanto la fortaleza alta, llamada Palamidi, y la ciudad vieja, una pequeña colina que forma un cabo bordeando la bahía, en la que pueden encontrarse numerosos edificios destacables.

Micenas-Epidauro-Nauplio

Delfos

Considerada por todos los griegos antiguos como el centro del mundo (ónfalos), junto a la ciudad de Delfos, en la ladera del monte Parnaso, la leyenda cuenta que el dios Apolo situó en ella uno de los Oráculos más importantes de la Antigüedad.

El actual yacimiento arqueológico cuenta con los restos del templo, del teatro y del estadio, así como los numerosos "tesoros", edificaciones donde las diferentes ciudades-estado griegas guardaban las riquezas que utilizaban para las ofrendas al templo y la consulta del oráculo.
A pesar de que los restos más antiguos corresponden al siglo VIII a.C., la historia del santuario contó con numerosos saqueos, incendios y destrucciones, siendo reconstruido en varias ocasiones.

El yacimiento cuenta con dos grupos principales, el formado por el Templo de Apolo, el teatro, el estadio y los "tesoros" (sobre todo el Tesoro de los Atenienses) y demás edificaciones principales, que se recorre siguiendo la vía sagrada, y el Santuario de Atenea Pronna, donde se encuentra el gimnasio y uno de los edificios más retratados de todo el conjunto, un tholos (templo circular).

Junto al yacimiento, se encuentra un moderno museo con objetos hallados en las excavaciones del santuario, entre los que destaca el Auriga de Delfos, una figura de bronce realizada en la Magna Grecia (colonias griegas de la península Itálica) en el año 474 a.C., del que no se conserva ni la cuádriga ni los caballos que de ésta tiraban, pero que es una de las pocas esculturas originales de bronce de la Grecia Antigua.

Delfos

Hydra

Situada en el golfo Sarónico, a tan sólo hora y media en barco rápido (hidrofoil) de Atenas, con la que está conectada diariamente, su pequeña extensión (apenas 50 kilómetros cuadrados) y su pintoresco ambiente, la convierte en una de las islas más bonitas de la zona.
Habitada por menos de 3.000 personas, su vegetación es menos abundante que en otras islas de la zona, pero por el contrario, cuenta con uno de los servicios públicos más pintorescos de Grecia: en la isla no hay vehículos de motor y solamente se puede circular a pie, en burro o en barcas.
Sus 55 kilómetros de costa ,con calas apartadas y tranquilas, de aguas cristalinas, la convierten en un buen destino turístico para el descanso.
Hydra

Atenas

La Capital de Grecia ha pasado por diferentes etapas de grandeza y decadencia. Desde la Antigüedad, cuando Atenas era el mayor centro cultural e intelectual del mundo, conocida como la cuna de la civilización occidental y sede de una de las primeras "democracias" del mundo, hasta la actualidad, capital del país, pasando por la dominación turca otomana, cuando perdió gran parte de su prestigio.
Actualmente, Atenas cuenta con una población que supera los 5 millones de habitantes, debido a que en su rápida expansión ha ido asimilando las poblaciones cercanas, hasta tal punto, que en los próximos años se prevé que llegue a unirse con la alejada población de Corinto.
De su pasado clásico, quedan las ruinas de la Acrópolis, uno de los lugares más impresionantes de la ciudad y visita obligatoria para todo el que viaje a Grecia. Los restos del Partenón, del templo de Atenea Niké o del Erecteion, son los más importantes de la Acrópolis. Pero además, en las zonas más céntricas y animadas de la ciudad se encuentran numerosas zonas arqueológicas de época griega y romana (Torre de los vientos, Biblioteca de Adriano, Thesseion, Stoa de Atalos,...).

Del centro de Atenas cabe destacar la mezcla de culturas, donde la influencia turca y mediterránea crean un peculiar modo de vida, en el que toma mucha importancia la vida social, la calle. Buena muestra de ello son los barrios de Psiri (la Pulga), Monasteraki y la Plaka, abarrotados de restaurantes, tiendas de souvenirs y turistas, miles de turistas.

Pero el centro de Atenas también posee monumentos más recientes. Desde los inicios de la Historia del Arte, a finales del siglo XVIII, coincidiendo con el periodo neoclásico, Atenas recibe la visita de arqueólogos e historiadores, dispuestos a descubrir los hallazgos más relevantes del pasado clásico de la ciudad. Destaca entre todos ellos, Schliemann, descubridor de las ruinas de Troya y Micenas. De este periodo neoclásico son también, los edificios de la Biblioteca Nacional, de la Universidad y de la Academia de Arte. También cabe destacar el Museo Arqueológico Nacional, que recoge las piezas halladas en los yacimientos arqueológicos de Atenas, Micenas y otras poblaciones.

También merece ser visitada la zona portuaria, El Pireo, un gran puerto dividido en zonas deportivas, comerciales y de transporte. Cenar en Mikrolimano, el puerto pesquero, con las terrazas en los pantalanes del puerto, es una de las visitas obligadas.

Dos visitas interesantes por las vistas que de la ciudad se obtienen son la subida al monte Lykavittós y el paseo a la colina de Filopapo. Desde ambas colinas se tiene una inmejorable situación de Atenas, su extensión y la ubicación de sus principales monumentos.
Atenas