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Rishikesh

La última parada del viaje es la capital del yoga. Desde que John Lennon la visitó en los sesenta para conocer la meditación trascendental, Rishikesh se ha convertido en un destino fundamental para los hippies de todo el mundo.
Situada en las faldas del Himalaya (aunque sólo a 300 metros de altura), es el punto de partida para conocer las fuentes del Ganges, una de las peregrinaciones más importantes para los hindúes.
Rodeada de una exhuberante vegetación, Rishikesh permite disfrutar del Ganges como ningún otro lugar: rafting, piraguas, trekking, playas,... Por ello es uno de los lugares turísticos preferidos para la clase media hindú.
Rishikesh es, como punto final del viaje, un hermoso lugar de descanso y meditación para recargar las pilas ante la vuelta a Occidente.
Rishikesh

Haridwar

Conocida como la "Puerta del Gran Río", en la llanura de Haridwar desemboca el Ganges y por ello, miles de peregrinos, santos y adoradores de Visnú y Siva se reunen aquí a lo largo de todo el año.
Pero el ambiente de Haridwar es distinto al de Varanasi, más distendido; los rituales se mezclan con la diversión y el disfrute que produce bañarse en el Río Sagrado.
Una leyenda cuenta que el Águila Real, hijo de Indra, tras robar el néctar sagrado dejó escapar cuatro gotas en el cielo; una de ellas fue a parar a Haridwar, por lo que cada doce años se celebra aquí el Kumbh Mela, uno de los festivales religiosos más importantes del mundo.
Pero Haridwar también es conocida por la medicina alternativa y las hierbas medicinales traídas del Himalaya. Ciudad de paso hacia las fuentes del Ganges, su visita es muy recomendable antes de continuar hacia Rishikesh.
Haridwar

Varanasi (Benarés)

Sin duda alguna, Varanasi es la ciudad más espiritual de la India. Lugar de peregrinación para los pobres antes de morir y para los muertos, antes de la purificación del fuego y el viaje por el río sagrado.
Una ciudad (2 millones de habitantes) que no deja indiferente a quien la visita. Desde el odio más infinito hasta la admiración más absoluta, dependiendo de quién te cuente su visión de Varanasi, desde luego, no cabe duda que impresiona a todo el mundo.
Lo bueno: la espiritualidad que se respira callejeando por sus laberínticos callejones, la gente, los iluminados, las vacas por las calles, el ambiente especial de una ciudad mágica, como ninguna otra de la India. Lo malo: los prejuicios occidentales que llevamos a rastras con nosotros.
Es, a mi gusto, una de las etapas fundamentales de un viaje a la India, aunque no debe ser el primer destino al que vayas. Aquí, las costumbres y tradiciones, los olores y sabores se multiplican al máximo.
El Ganges es, a la vez, el río más sagrado para los hindúes y el más contaminado del mundo, pero este no es motivo sufiente para que los lugareños beban de él y se bañen (bueno, también los hay de fuera que se bañan en él). Además de las numerosas ofrendas que le hacen (Puja), no debes perderte la ceremonia más especial de todas, la cremación de los cadáveres, purificación previa para poder ser devuelto al río. Tan sólo los recien nacidos, las mujeres embarazadas, los hombres santos, los leprosos y los muertos por picadura de cobra están exentos de la purificación por el fuego.
Varanasi

Agra

El principal destino turístico de la India es, paradójicamente, una ciudad musulmana. La dinastía Mogol dió a esta ciudad sus monumentos y episodios históricos más importantes.
En la actualidad, su tamaño (1,2 millones de habitantes) la ha convertido en un importante centro industrial que ha hecho peligrar la integridad de sus monumentos, siendo una ciudad muy contaminada, a pesar de las acciones que se están poniendo en marcha para frenarlo.

Además de la visita al Taj Mahal, el monumento insignia del país, Agra tiene muchos otros atractivos, como el Fuerte Rojo o la cercana ciudad de Fatehpur Sikri. A pesar de ser visitado por más de 15.000 personas diariamente en temporada alta, visitar el Taj Mahal es obligatorio; se pueden comprar entradas para todos los edificios emblemáticos (lo que supone un ahorro en el precio), y merece la pena ir al atardecer (la entrada sólo es válida una vez en el día). El resto de las visitas también son interesantes, sobre todo el Fuerte Rojo y el "Baby Taj" otro mausoleo de la misma época.
En cuanto al resto de la ciudad, la fama de contaminada y agobiante y las estafas con las piedras semipreciosas, hacen que no merezca la pena pasar la noche allí.
Agra

Pushkar

Pequeña ciudad del Rajasthan, peculiar por muchas razones: antiguo punto de encuentro de los hippies, única ciudad de la India donde se venera a Brahma (se puede visitar el templo), se celebra la mayor feria de camellos del país, etc.
Situada alrededor de un lago sagrado (se cuentan diferentes leyendas sobre su fundación), es uno de los centros importantes para comprar ropa, plata y piedras semipreciosas.
Solo tiene un inconveniente, como ciudad sagrada está prohibido el alcohol, la carne, los huevos y las drogas, pero como dicen ellos, everything is possible in India.
Pushkar

Jodhpur

Segunda ciudad del Rajasthan (1,5 millones de habitantes), está dividida en dos zonas: la ciudad antigua, un hormiguero de callejuelas estrechas aptas únicamente para los peatones, la auténtica vida hindú, con sus olores y costumbres, y la ciudad moderna, adaptándose a duras penas al bullicioso ritmo de vida occidental. Jodhpur está defendida por un magnífico fuerte prácticamente inexpugnable, la fortaleza de Mehrangarh, desde cuya cima se observa una de las más bellas vistas: la ciudad azul, un conjunto infinito de casas pintadas así siguiendo una tradición que las vinculaba a los Brahmanes, y mantenía alejados a los mosquitos.
Tanto la fortaleza como la ciudad antigua son dos visitas indispensables en Jodhpur.

Jodhpur