Una ciudad (2 millones de habitantes) que no deja indiferente a quien la visita. Desde el odio más infinito hasta la admiración más absoluta, dependiendo de quién te cuente su visión de Varanasi, desde luego, no cabe duda que impresiona a todo el mundo.
Lo bueno: la espiritualidad que se respira callejeando por sus laberínticos callejones, la gente, los iluminados, las vacas por las calles, el ambiente especial de una ciudad mágica, como ninguna otra de la India. Lo malo: los prejuicios occidentales que llevamos a rastras con nosotros.
Es, a mi gusto, una de las etapas fundamentales de un viaje a la India, aunque no debe ser el primer destino al que vayas. Aquí, las costumbres y tradiciones, los olores y sabores se multiplican al máximo.
El Ganges es, a la vez, el río más sagrado para los hindúes y el más contaminado del mundo, pero este no es motivo sufiente para que los lugareños beban de él y se bañen (bueno, también los hay de fuera que se bañan en él). Además de las numerosas ofrendas que le hacen (Puja), no debes perderte la ceremonia más especial de todas, la cremación de los cadáveres, purificación previa para poder ser devuelto al río. Tan sólo los recien nacidos, las mujeres embarazadas, los hombres santos, los leprosos y los muertos por picadura de cobra están exentos de la purificación por el fuego.
| Varanasi |

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